INTERNACIONAL
8 de enero de 2026
EE.UU. va por el control total del petróleo venezolano y tensa aún más el tablero energético

Washington blanqueó su objetivo de manejar las exportaciones de crudo de Venezuela y no descartó avanzar también sobre la producción. La decisión apunta a desplazar a China y reordenar el mercado energético regional.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó que el gobierno de Donald Trump busca controlar de manera indefinida las exportaciones de petróleo de Venezuela y dejó abierta la posibilidad de avanzar, en el futuro, sobre la producción total del crudo del país sudamericano.
Las declaraciones se produjeron en un evento energético organizado por el banco Goldman Sachs en Miami, en medio de la escalada de tensiones tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la incautación por parte de Washington de dos buques petroleros de bandera rusa, uno en el Atlántico y otro en el Caribe.
ÚNETE A NUESTRO CANAL DE WHATSAPP
👉 https://noticiasconenfoque.com.ar/
Ofrecemos lo más relevante en noticias.
Según explicó Wright, la Casa Blanca pretende “comercializar el petróleo de Venezuela, primero el almacenado y luego de forma indefinida”, colocando esos barriles en el mercado internacional. Además, señaló que Estados Unidos permitiría el ingreso de insumos, equipos y servicios para evitar el colapso de la industria petrolera venezolana, estabilizar la producción y luego incrementarla, un proceso que requeriría inversiones por miles de millones de dólares.
Las afirmaciones del funcionario se alinean con un mensaje previo de Trump en la red social X, donde sostuvo que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo para que Estados Unidos los venda a precio de mercado y administre las ganancias.
Venezuela posee las mayores reservas de crudo del mundo, estimadas en unos 300.000 millones de barriles, aunque su producción cayó de un pico de 3,5 millones de barriles diarios entre 2005 y 2007 a cerca de 1,1 millones hacia fines de 2025. De ese volumen, exporta alrededor de 800.000 barriles diarios, con China como principal destino, seguido por Estados Unidos y Cuba.
Además del componente geopolítico —desplazar a China del negocio petrolero venezolano—, la estrategia estadounidense responde a una necesidad energética: gran parte de las refinerías de ese país están adaptadas para procesar crudo pesado, como el venezolano, a diferencia del petróleo liviano producido en yacimientos no convencionales.
Pese al impacto político de las medidas, el mercado internacional no registró cambios significativos. El barril Brent se mantuvo en torno a los 60 dólares y el WTI continuó en el rango de 56 a 58 dólares, reflejando que, por ahora, la oferta y la demanda global no se vieron alteradas.










Seguinos