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LA MATANZA

10 de mayo de 2021

Las Madres Protectoras tejen redes para ser más fuertes

Por: Rosa Acosta

Dolor, desamparo, desesperación son puntos comunes en las historias de las Madres Protectoras que luchan por la restitución de sus derechos y los de sus hijos e hijas, frente a una justicia que se los “arranca" cuando denuncian a un varón abusivo y violento, y les cierra las puertas. En esos caminos sinuosos encuentran a otras que transitan lo mismo, se escuchan, abrazan, gritan, reclaman y juntas siguen adelante, generando lazos, tejiendo vínculos. Y en ese andar, correr, saltar, patear, aparecen otras manos, profesionales, sororas, que se ponen a disposición y se suman.

La lucha de las Madres Protectoras es uno de los temas que la Secretaría de Mujeres, Políticas de Género y Diversidades de La Matanza tiene como prioridad. A nueve meses de su creación intervino en veinte casos, entre otros que se resolvieron con intervenciones rápidas, y logró la restitución de al menos 10 niñas y niños.

“Una madre protectora es una mujer que intenta desesperadamente proteger a sus hijos e hijas del ataque, en primer lugar, de un varón macho violento; y en segundo, de la violencia institucional, de la justicia patriarcal, de sentencias y equipos que dentro del sistema la atacan a ella y a quienes intenta proteger”, destaca la secretaria Liliana Hendel, pionera, como periodista, psicóloga y militante feminista, en tomar este reclamo.

Hendel señala que “es un tema de la agenda feminista, de los Derechos Humanos de las mujeres que siendo madres son invisibilizadas y atacadas desde el sistema judicial cuando se animan a denunciar”.

La directora de Acceso a Justicia de la Secretaría, Florencia Piermarini, sostiene que “impedir que un niño o niña vea a su madre, que una mamá no tenga contacto con sus hijos e hijas es una medida (judicial) barbárica, no hay situación que justifique una decisión en ese sentido”.

“Estamos hablando de situaciones de Madres Protectoras donde lo que están haciendo esas mujeres es proteger a sus hijos e hijas de un varón violento, agresivo y que a veces abusa sexualmente de ellos”, indicó la abogada.

Respecto a cómo actúa la Justicia en relación a las causas de las Madres Protectoras, Piermarini afirma que “es poco permeable, es un tema que hay que trabajar muy seriamente en el marco de una reforma judicial feminista”.

“Está la cuestión de encasillar, de rotular si es buena o mala madre. Este prejuicio siempre está dando vueltas alrededor de estas situaciones. Se le saca a los hijos e hijas a una mamá bajo falsas denuncias de un progenitor, (desde la Justicia) se avanza pensando que eso es lo mejor, cuando ni siquiera se pone en tela de juicio cuál es el rol de ese varón violento, agresivo”, indica.

En este sentido, Piermarini manifiesta la importancia de un cambio: “Las mujeres, las niñeces somos sujetas de derechos y una reforma judicial feminista es una reforma con perspectiva de Derechos Humanos, que contemple todos los pactos y tratados internacional que son ley y que los jueces y juezas muchas veces pasan por alto”.

En tanto manifiesta que cuando mediante la intervención de la Secretaría se logra una restitución o el avance de una causa de Madres Protectoras “es una gran satisfacción, sentimos que el mundo es un poco menos injusto”.

 

"A otras mamás le pasaba lo mismo”

Por su parte, la directora médica de la Secretaría, Andrea Vázquez, es la pionera del movimiento de Madres Protectoras. “Pensé que era yo sola la que tenía ese problema, que la Justicia me arrancó a mis hijos, pero dije esto no puede pasar. Así que, cada vez que iba a Tribunales, hablaba con otras mujeres y decían ‘a mí también me pasa lo mismo”, recuerda.

“Estuve tres años y medio sin poder verlos. Ahora, si yo soy una persona que tiene una enfermedad psiquiátrica y está en una institución, ¿puedo ver a mis hijos/as? Sí, con supervisión. Si estoy presa, tendría régimen de visita. ¿Por qué yo, tres años y medio, no los pude ver? Ni mis familiares, amigos/as, allegados/as a 500 metros”, manifiesta.

“Repartí folletos, me encadené en Tribunales, dormí allí tres veces, iba con un megáfono, hice de todo. Y así comenzaron las Madres Protectoras, éramos ocho mujeres al principio. No era que yo era 'la loca', había otras mamás que pasaban por lo mismo”, destaca.

Vázquez, médica ginecóloga y perita, indica que a la Secretaría de Mujeres, Políticas de Géneros y Diversidades de La Matanza los casos pueden llegar “desde distintos lugares, una madre protectora le dice a otra, o a través de la Dirección de Violencias por Razones de Género, o desde la Privada por casos de Abuso Sexual en las Infancias (ASI)”, entre otros.

Cabe destacar que además la Secretaría cuenta con la línea de atención telefónica 0800-999-7272 (PARÁ), que funciona las 24 horas, los siete días de la semana, y operadoras capacitadas brindan asesoramiento, evaluación de riesgo y derivaciones.

Vázquez señala que “hay claramente un rotulado como denuncias cruzadas, violencia familiar, pero teniendo una mirada entrenada una empieza a descubrirlo”.

“Son tantos años de batallas judiciales”, remarca acerca de sus causas, que “la gente sabe que a mí me pasó eso”.

Destaca que en esos años fue conociendo profesionales que la ayudaron, como el ex juez “Carlos Rozanski, la psicóloga Sonia Vaccaro, a Liliana Hendel”, lo cual “fue una ventaja, sino (desde distintos ámbitos) dicen ‘no puede ser que no la dejen ver a sus hijos’, ‘algo habrá hecho’, hasta que mostraba el papel y ahí me creían”.

“Toqué miles de puertas -asegura- para que se abran diez, pero esas diez me apoyaron”.

Hace nueve años que Vázquez dio el puntapié inicial para las Madres Protectoras. Hoy hay varios grupos en distintas ciudades del país, quienes se contactan, acompañan, suman fuerza.

“La sociedad no estaba preparada para escucharnos –afirma- y creo que a medida que vamos deconstruyéndonos, se va a haciendo todo más violeta”, color símbolo de los feminismos.

 

“Diez” en La Matanza. “Cuarenta” en el Conurbano

Daniela Ortiz es una madre protectora de La Matanza. “Esta lucha la empecé en 2019, primero sorteando obstáculos sola porque no tenía herramientas”, comenta.

Destaca que cuando conoció a Andrea Vázquez y a la Secretaría de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad local recibió “el apoyo” que estaba necesitando para seguir adelante.

“Andrea, junto a Acceso a Justicia, me dieron una mano para llegar a más puertas. Con ellas me sentí protegida porque estaba desamparada. Y empecé a tener otro trato en la Justicia”, afirma.

Ortiz indica que en el municipio “son unas diez” las mamás protectoras, pero en el Conurbano “hay unas cuarenta”, quienes se mantienen en contacto.

“Hay grupos en Monte Grande, Lomas de Zamora, Moreno, somos de muchas localidades, también en la provincia de Córdoba, Tucumán. Visibilizar esta lucha tiene mucho impacto y ayuda”, asegura.

Ante la pandemia y las medidas para evitar la propagación del coronavirus “nos acompañamos a la distancia, pero antes del aislamiento, si alguna mamá estaba citada íbamos a acompañarla, con un globo y con nuestra bandera de Madres Protectoras, la esperamos afuera, transmitiendo nuestro apoyo y amor”, señala.

Además, agrega que cuentan con “apoyo de distintos lados, se van generando redes. Estamos activas, conteniéndonos, capacitándonos”.

Al respecto comenta que incluso “el juez Gabriel Vitale nos capacitó sobre cómo actuar en una fiscalía, cómo debemos proceder, qué derechos tenemos, fue muy generoso de tomarse ese tiempo, hizo tres veces Zoom con nosotras. Es muy importante tener herramientas para poder pelear por la causa”.

Y sostiene que “la sociedad se tendría que comprometer un poco más con las Madres Protectoras”.

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Mónica. Red pcial por Mujeres Libres de Violencias

Comentario
Un gran trabajo de Madres Protectoras de Monte Grande, La Matanza, Lomas, Quilmes y otros distritos que luchan por sus hijos. Felicitaciones Daniela Ortiz, mama de La Matanza.

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