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CULTURA

29 de abril de 2021

A 85 años del nacimiento de Alejandra Pizarnik (29 de abril ,1936)

El 25 de septiembre de 1972 la poeta argentina Alejandra Pizarnik se suicidaba, a los 36 años de edad, tomando cincuenta pastillas de Seconal. En su pizarrón de trabajo dejó escrito: “No quiero ir/nada más/que hasta el fondo”.  Había nacido en Avellaneda el 29 de abril de 1936, en el seno de una familia de inmigrantes judíos de origen ruso. Separar su vida de su obra es imposible pues en ella vida y obra configuran una totalidad.

Con todo, la vigencia de la poesía de Pizarnik –y de la figura de Pizarnik- es enorme. Basta decir que cada dos o tres meses su foto desaparece de la tumba donde está enterrada en el cementerio judío de La Tablada, y los familiares deben reemplazarla. Hasta el día de hoy ciertos modismos de la escritura de este clásico indiscutible, son el modelo a seguir para muchos jóvenes poetas y su obra deslumbrante nunca deja de encontrar nuevos lectores.

Fue amiga de grandes poetas y escritores como Julio Cortázar, Silvina Ocampo, Olga Orozco, que rápidamente reconocieron su talento.

Alejandra Pizarnik comenzó a publicar a los veinte años. Entre sus libros fundamentales hay que mencionar Arbol de Diana (1962), Los trabajos y las noches (1965) y Extracción de la piedra de la locura (1968). A pesar de su corta vida, dejó como legado una vasta obra: un diario de más de mil páginas, un extenso corpus de poemas, muchos escritos y relatos y una novela breve.

Aquí, la desolada majestad de su poesía:

 

sólo la sed

el silencio

ningún encuentro

cuídate de mí amor mío

cuídate de la silenciosa en el desierto

de la viajera con el vaso vacío

y de la sombra de su sombra

 

ella se desnuda en el paraíso

de su memoria

ella desconoce el feroz destino

de sus visiones

ella tiene miedo de no saber nombrar

lo que no existe

 

 

Poema

Tú eliges el lugar de la herida

en donde hablamos nuestro silencio

tú haces de mi vida,

esta ceremonia demasiado pura.

 

En tu aniversario

Recibe este rostro mío, mudo, mendigo.

Recibe este amor que te pido.

Recibe lo que hay en mí que eres tú.

 

 

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