INTERNACIONAL
6 de enero de 2026
EE.UU. da marcha atrás y deja expuesto a Milei: ahora dice que el Cártel de los Soles no es un narco–cartel

La Fiscalía estadounidense modificó la acusación contra Nicolás Maduro y ya no define al Cártel de los Soles como una organización criminal estructurada, sino como un sistema de corrupción. El giro contradice la postura del Gobierno argentino, que lo había declarado grupo terrorista.
La Justicia de Estados Unidos cambió de manera sustancial su postura sobre el denominado Cártel de los Soles y admitió que no se trata de una “organización criminal real”. La modificación aparece en una acusación revisada de la Fiscalía estadounidense, conocida tras el secuestro de Nicolás Maduro, y marca un quiebre con el enfoque sostenido desde 2020, que había sido utilizado por Donald Trump para justificar acciones militares contra Venezuela.
En la nueva imputación, el Departamento de Justicia ya no presenta al Cártel de los Soles como un cartel narco organizado ni señala a Maduro como su líder. En cambio, lo describe como un “sistema clientelar” y una “cultura de corrupción” que involucra a funcionarios civiles, militares y de inteligencia venezolanos, protegidos desde las más altas esferas del poder.
El contraste entre ambas acusaciones es significativo. Mientras que el escrito de 2020 mencionaba al Cártel de los Soles en 32 oportunidades y afirmaba que Maduro “ayudó a gestionar y liderar” esa estructura criminal, la acusación actual lo nombra solo dos veces y sostiene que tanto Maduro como el ex presidente Hugo Chávez actuaron como “protectores” de un entramado de corrupción alimentado por el narcotráfico.
Uno de los pasajes centrales del nuevo documento judicial afirma que “Nicolás Maduro Moros, al igual que el expresidente Chávez antes que él, participa, perpetúa y protege una cultura de corrupción en la que las élites venezolanas se enriquecen mediante el narcotráfico”, pero evita definir al Cártel de los Soles como una organización criminal con estructura propia.
La segunda mención al Cártel aparece vinculada a un hecho puntual ocurrido en 2015, cuando dos familiares de Maduro fueron acusados de planificar el envío de cargamentos de cocaína desde el aeropuerto de Maiquetía, utilizando el llamado “hangar presidencial”. En ese contexto, la Fiscalía señala que los involucrados se referían al Cártel de los Soles como un sistema de protección dentro del aparato estatal, y no como un cartel clásico del narcotráfico.
Este cambio de postura deja en una posición incómoda al gobierno de Javier Milei. En agosto del año pasado, la administración argentina había designado al Cártel de los Soles como una organización terrorista, copiando la línea dura impulsada por Trump. La decisión implicó su incorporación al Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento, dependiente del Ministerio de Justicia.
Pese al giro de Washington, la Argentina mantuvo su discurso. Durante una reciente reunión del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos, el embajador argentino Carlos Cherniak volvió a acusar a Maduro de ser el “líder del Cártel de los Soles” y respaldó las acciones de Estados Unidos en Venezuela, reafirmando una posición que ahora queda desalineada con la nueva estrategia judicial estadounidense.
Tras la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, el Departamento de Justicia ratificó las acusaciones por conspiración de narcotráfico, pero abandonó la idea de un cartel estructurado. El viraje no elimina los señalamientos contra el mandatario venezolano, aunque sí debilita uno de los principales argumentos políticos y jurídicos utilizados en los últimos años para justificar sanciones, operaciones militares y designaciones de organizaciones terroristas en la región.










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