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CULTURA

15 de mayo de 2024

Javier Martinez, el último viaje de un náufrago.

Por: Sebastian Fontenla Gil

Fue una figura emblemática del rock. Falleció el 4 de mayo luego de una internación producto de un accidente doméstico.

La muerte de Javier Martinez, líder de Manal, puso el foco en la gesta fundacional del rock nacional. Un grupo de jóvenes que, motivados por un innegociable espíritu de libertad, supieron construir una revolución cultural sin paralelo en Latinoamérica. Solo repasar los nombres que conformaban aquella primera camada basta para dimensionar la obra que han dejado. Moris, Tanguito, Miguel Abuelo, Spinetta, Vox Dei, Manal, Los Gatos y tantos otros, la lista es imbatible.  

Su legado trasciende los límites de la obra musical. La entrega al arte como fin último, el cuidado en la producción y la persistencia, fueron valores innegociables que siempre sostuvieron. Esa filosofía dio un sello de calidad y coherencia al rock argentino por el cual, años después, sería reconocido internacionalmente. 

Protagonista fundamental de la incipiente escena, Javier, formó parte de los Beatniks junto a Moris y Pajarito Zaguri. Es conocido su esfuerzo constante por lograr la mejor calidad interpretativa. Manal, su segundo proyecto, es uno de los máximos exponentes del blues rock en castellano. Allí brilló como baterista y cantante, pero mucho más como compositor. Reconocido por su poesía urbana, encarna el eslabón entre la vieja tradición tanguera y el sonido del delta del Misisipi. Tras dos discos la banda se separa y emprende nuevos caminos, siempre con la música como norte.

Se ubica en España, previo paso por Paris. En Barcelona se convierte en productor de shows, relaciones públicas y músico de sesión. Dedicado al jazz, llegó a compartir escenario con leyendas como Jaco Pastorius.  

Finalmente, el regreso y la consagración. Manal se presenta en Obras Sanitarias, para dejar un disco en vivo, ubicado entre los grandes registros del género. Luego la radicación definitiva en Buenos Aires y una carrera que continuara produciendo música en diversos proyectos hasta su desaparición.

Nunca se detuvo, siempre con la convicción inalterable de ser el constructor de su propio destino. Un artista, más allá de las modas, los rankings, las escuchas o la exposición. Como protagonista de una novela de Kerouac, la vida convertida en un viaje, dejarse sorprender por el camino como única ambición valedera.

La partida de Martinez revaloriza su obra y lo ubica en el lugar de mito, situación que con seguridad no debería ser de su agradado. También nos alerta sobre aquellos pioneros que aún siguen en pie, grabando y tocando como el primer día. ¿Llegará a tiempo su reivindicación?

 

Sebastián Fontenla Gil.

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