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16 de septiembre de 2023

Agnes Ullmann, una mujer de coraje

La microbióloga francesa de ascendencia húngara Agnes Ullmann (1927-2019) fue pionera del auge de la biología molecular en los años sesenta del siglo pasado. Su trabajo ha tenido un impacto duradero en la salud humana y ha ayudado a salvar millones de vidas.

Agnes Ullmann nació el 14 de abril de 1927 en Transilvania, una región histórica que ahora es parte de Rumanía pero que, a lo largo de los años, ha pertenecido de manera intermitente a Hungría, Rumanía y Alemania.

Despierta y curiosa, de niña le interesaban los deportes y la ciencia. Tenía 12 años cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, un conflicto que tuvo un gran impacto sobre su vida. Según avanzaba la ofensiva, la familia Ullmann se vio obligada a huir de su hogar en Transilvania, y Agnes fue separada de su padre, quien fue enviado a un campo de trabajo. Las vivencias de Ullmann durante la guerra moldearían su vida posterior de muchas maneras, incluido su compromiso con la ciencia y su resiliencia frente a la adversidad.

A pesar de los desafíos, Ullmann pudo dar continuidad a su educación y seguir desarrollando su pasión por la ciencia. Inició sus estudios superiores en la Facultad de Ciencias de la universidad de la capital de Transilvania, Cluj Napoca, y los completó en 1949 con un grado en Química en la Universidad de Budapest.

Su primer trabajo fue en el laboratorio que dirigía Brunó F. Straub, quien previamente había sido alumno y ayudante del premio Nobel Albert Szent-Györgyi, y a quien se le atribuye el descubrimiento de la actina, una familia de proteínas que forman parte del citoesqueleto celular, es decir, son parte importante de la estructura de la célula eucariota. Las investigaciones que Agnes realizó allí en torno a la biosíntesis de proteínas en sistemas celulares fueron la base de su tesis doctoral, defendida en 1952.

Jacques Monod, el camino hacia la libertad

El biólogo y bioquímico francés que sería merecedor del Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1965, Jacques L. Monod, jugó un papel determinante en la vida de Agnes Ullmann. La científica supo de él por primera vez en 1948, cuando una amiga le consiguió un artículo suyo publicado en la prensa gala. En él, Monod, que había sido miembro de la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial, ponía en tela de juicio las teorías Lysenkoístas. Aquel texto fue una revelación para Ullmann, quien era contraria al régimen comunista que imperaba Hungría en la época, y se propuso conocer en persona a su autor, algo que conseguiría diez años más tarde.

Aprovechando que había recibió una invitación para asistir al Simposio de la Sociedad de Biología Experimental en Londres en 1957, Ullmann obtuvo un pasaporte y un visado para Francia. Viajó a París, donde finalmente conoció a Monod en enero de 1958. Ullmann tuvo la audacia de preguntarle si podía realizar una estancia en su laboratorio del Instituto Pasteur, y él estuvo de acuerdo en que comenzara al día siguiente. Agnes trabajó con el biólogo François Gros en la inhibición de la síntesis de proteínas por medio del cloranfenicol. Aquella colaboración se convirtió en una estrecha amistad que duraría toda su vida.

Agnes Ullmann (París, 1958). Imagen: Sean B. Carroll.

Ullmann confesó a Gros que deseaba escapar de Hungría para instalarse en Francia y seguir trabajando con él en el laboratorio. François Gros le aconsejó que discutiera este tema con Monod; como Agnes no se atrevió, él lo hizo por ella. Jacques Monod la invitó a cenar a su casa; tras escuchar de primera mano lo acontecido durante el Otoño húngaro, revolución en la que Ullmann había participado activamente, Monod prometió ayudarla con todo lo que estuviera a su alcance para escapar de la amenaza y persecución bajo la que vivían en Hungría.

De regreso a Budapest, Ullmann aprovechó las técnicas que había aprendido con Gros para estudiar, junto a su marido Tom Erdös, antiguo alumno de Szent-Györgyi, el mecanismo de acción de la estreptomicina. Trabajando con cepas de Mycobacterium friburgiensis sensibles, resistentes y dependientes de este antibiótico, pudieron demostrar, por primera vez, que la estreptomicina inhibe la síntesis de proteínas en bacterias.

Cumpliendo con su promesa, Monod organizó la fuga de Agnes y su marido para junio de 1960. Lo hicieron escondidos bajo la bañera de un remolque tirado por el coche de “un turista austriaco”, a través de la frontera entre Austria y Hungría. Ullmann se convirtiría en ciudadana francesa en 1966, algo de lo que siempre estuvo muy orgullosa.

La generosidad y el apoyo de Monod tuvieron un profundo impacto en Ullmann, quien le estuvo agradecida de por vida. Tras la muerte del premio Nobel en 1976, Ullmann publicó, junto al biólogo André Lwoff, una colección de ensayos sobre Jacques Monod, así como dos antologías en su memoria.

Contribuciones que han salvado millones de vidas

De vuelta en Paris, y gracias a una beca de la Fundación Rockefeller, Ullmann se incorporó al laboratorio de Monod en el Instituto Pasteur, donde permanecería durante el resto de su carrera. Allí se convirtió en profesora, directora de laboratorio y, en 1982, fue admitida como miembro de la Junta Directiva.

Las principales contribuciones científicas de Ullmann fueron en el campo de la microbiología, en concreto la estructura y función de las membranas bacterianas. Sus trabajos ayudaron a avanzar en nuestra comprensión actual de cómo las bacterias interactúan con su entorno, y han tenido importantes implicaciones para el desarrollo de nuevos antibióticos y otros tratamientos contra las infecciones bacterianas.

Sin embargo, a lo largo de su larga y prolífica carrera, también colaboró en investigaciones sobre la retroalimentación negativa endocrina y la regulación alostérica: participó en los trabajos sobre el operón lac, sobre las propiedades alostéricas de la fosforilasa b del músculo, y demostró el efecto antagonista del adenosina monofosfato (AMP) cíclico en la represión catabólica en el Escherichia coli. Muchos de estos descubrimientos fueron fundamentales para el desarrollo de la teoría de la regulación de la expresión génica, que es una de las piedras angulares de la biología molecular moderna.

Agnes Ullmann. Institut Pasteur.

Asimismo, Ullmann realizó importantes contribuciones al estudio de modo de acción de Bordetella pertussis, el agente patógeno responsable de la tos ferina. Ullmann y sus colegas demostraron que la toxina aumenta la producción de AMP cíclico en la célula huésped y, por lo tanto, perturba su metabolismo. La capacidad de la toxina para proporcionar a otras moléculas acceso a la célula huésped atacada también les ayudó a desarrollar vacunas al combinar la toxina de la tos ferina con fragmentos antigénicos contra los que se debía inmunizar.

La autoría y resultados de las investigaciones de Ullmann quedaron recogidos en 180 artículos científicos, seis libros y cinco patentes. Por todo ello, recibió varias condecoraciones francesas en vida. También fue miembro honorario de la Academia Húngara de Ciencias y de la Academia Europea de Microbiología.

A pesar de haberse jubilado en 1997, Agnes Ullmann siguió yendo al Instituto Pasteur con asiduidad durante casi veinte años. Su curiosidad y pasión por la ciencia se mantuvieron despiertas hasta el final de sus días. Murió en París, Francia, el 25 de febrero de 2019, a los 91 años. Su trayectoria sería reconocida a título póstumo con la Medalla Robert Koch de Oro del año 2002.

 

Referencias

Sobre la autora

Edurne Gaston Estanga es doctora en ciencia y tecnología de los alimentos. Actualmente se dedica a la gestión de proyectos en organizaciones que fomentan la difusión del conocimiento de la ciencia y la tecnología.

Fuente: Agnes Ullmann, una mujer de coraje

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