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8 de abril de 2023

Julieta Lanteri, la mujer a quien nadie regaló nada

La médica y política italo-argentina Julieta Lanteri (1873-1932) fue una de las precursoras de la lucha por los derechos de las mujeres en Argentina. La trasgresión al rol que la sociedad asignaba a las mujeres fue una constante a lo largo su vida.

Giulia Maddalena Angela Lanteri, más conocida como Julieta Lanteri, nació en la región del Piamonte, en Italia, el 22 de marzo de 1873. Junto con sus padres y su hermana Regina, se mudó a Buenos Aires a los seis años. A diferencia de otros muchos migrantes italianos que llegaron a Argentina en la época, el padre de Julieta, Antonio Lanteri, había heredado una propiedad allí. Eso hizo posible que la familia viviera sin grandes aprietos, y que sus hijas pudieran materializar su deseo de estudiar.

La norma de la época dictaba que las niñas debían formarse en Escuelas Normales. Sin embargo, Julieta Lanteri decidió ser la primera en matricularse y recibirse de bachiller en el Colegio Nacional de La Plata, por aquel entonces una institución exclusiva para hombres.

Tras las luchas de Élida Passo, Cecilia Grierson y Elvira Rawson a favor del ingreso de las mujeres en la Facultad de Medicina, Julieta solicitó ser admitida en la carrera médica en marzo de 1896. La petición fue aprobada por el decano de la facultad, el Dr. Leopoldo Montes de Oca, en apenas dos días. Así, en 1898, Julieta se graduó como farmacéutica, y luego lo hizo como médica, pasando a formar parte del reducido grupo de mujeres egresadas en Medicina en la Argentina decimonónica. Posteriormente, en 1907, presentó su tesis doctoral titulada “Contribución al estudio del deciduoma maligno” y durante años ejerció de práctica médica en la Asistencia Pública argentina.

El despertar de su conciencia política

En 1904 fundó, junto con Cecilia Grierson –la primera médica argentina–, la Asociación Universitaria Argentina, cuyo objetivo era que las mujeres del país pudieran acceder a la educación universitaria y la práctica profesional.

En 1906 asistió al Congreso Internacional de Librepensamiento realizado en Buenos Aires, donde quedó conmovida por el llamamiento de la republicana española Belén Sárraga a pelear por los derechos políticos de la mujer. A raíz de aquel encuentro, Julieta se sumó al Centro Socialista Feminista, la primera organización que luchó explícitamente por los derechos de las mujeres en Argentina, fundada e impulsada por la también médica y política Alicia Moreau. Años más tarde Julieta organizaría y presidiría la Liga Argentina de Mujeres Librepensadoras.

En 1908 propuso la celebración de un encuentro feminista e internacionalista impulsado por mujeres intelectuales y socialistas, el Primer Congreso Femenino Internacional, que tuvo lugar en Buenos Aires en 1910, año del centenario de la Revolución de Mayo, y del que ella fue secretaria. Allí se presentaron trabajos de mujeres de todo el mundo que abarcaron temáticas como el género, los derechos civiles y políticos, el divorcio, la educación, la cultura, la economía, etc. La propia Lanteri presentó una ponencia sobre prostitución que causó gran revuelo, ya que acusó a las autoridades de permitir y lucrarse de prácticas creadas por la preponderancia del pensamiento masculino.

Julieta Lanteri junto a Raquel Camaña trabajando en una rotativa (1912). Wikimedia Commons.

 

Con el paso de los años también organizaría el Primer Congreso del Niño a nivel mundial, la Liga Pro derechos de la Mujer y la Liga por los Derechos del Niño, además de participar en la Liga contra la trata de blancas.

La primera sufragista sudamericana

En 1909 se presentó para ocupar un cargo de adscrita a la cátedra de enfermedades mentales de la Facultad de Medicina, pero su solicitud fue rechazada por su condición de inmigrante. En consecuencia, Julieta inició los trámites de nacionalización, proceso que culminaría en 1911. Con la nacionalidad en la mano, volvió a solicitar un puesto en la facultad; se lo denegaron por ser mujer.

Aquel año, tras obtener la nacionalidad argentina y en pleno debate sobre la reforma electoral, Julieta se propuso inscribirse en el padrón electoral que estaban elaborando en la ciudad porteña con motivo de los comicios municipales. Para ello, Lanteri presentó su carta de ciudadanía y una copia de la ley electoral, que especificaba las condiciones para inscribirse en el registro: ser mayor de edad, saber leer y escribir, presentarse personalmente, haber pagado impuestos y ejercer alguna profesión liberal dentro del municipio. Los jueces no pudieron negarle la inscripción y, en noviembre de ese mismo año, cuando aún faltaban 36 años para la aprobación del voto femenino en Argentina, Lanteri se convirtió en la primera sufragista sudamericana de la historia.

Poco después, el Concejo Deliberante de Buenos Aires publicó una ordenanza que especificaba que el empadronamiento debía basarse en el registro del servicio militar y, en consecuencia, excluir a las mujeres. El sufragio universal no se establecería en Argentina hasta 1947.

Primera mujer candidata a diputada en Argentina

En 1918 Lanteri fundó el Partido Feminista Nacional por el que se postuló a legisladora en varias ocasiones. Todas fueron previas al derecho al sufragio femenino, por lo que en ningún caso habría podido acceder al cargo.

Folleto del Partido Nacional Feminista
fundado por Julieta Lanteri.

 

La primera fue en 1919, cuando se presentó para ocupar una banca en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, convirtiéndose así en la primera mujer candidata en el país. Presentó un programa altamente progresista que incluía, entre otras propuestas, la licencia por maternidad; el subsidio estatal por hijo; la igualdad civil ante la ley para los hijos naturales fuera del matrimonio; la abolición de la prostitución reglamentada; el sufragio universal; la igualdad salarial para trabajos equivalentes de hombres y mujeres; la abolición de la pena de muerte y el divorcio absoluto. Julieta obtuvo 1730 votos sobre un total de 154 302 sufragios emitidos. Todos los votantes eran hombres.

El 23 de febrero de 1932, cuando caminaba por el microcentro de Buenos Aires, un automovilista la golpeó y huyó. Murió a los dos días en el hospital. Tenía 58 años.

El incidente mortal, archivado como accidente por la policía, fue cuestionado por la prensa al saberse que el conductor del vehículo era miembro de un grupo paramilitar de extrema derecha y ya había cometido numerosos asesinatos.

La muerte terminó con la lucha de Julieta Lanteri, pero no con su memoria. A esta mujer se la sigue reivindicando en las muchas salas, plazas y calles que llevan su nombre, incluida una estación del metro de Buenos Aires. El libro Julieta Lanteri. La pasión de una mujer basado en cartas, documentos y publicaciones de las primeras feministas argentinas, es un relato muy completo de su vida, sus ideas y su batalla hacia la igualdad de derechos en todos los planos: político, legal, laboral y civil.

Nadie nos regalará nada.

 

Referencias

 

Sobre la autora

Edurne Gaston Estanga es doctora en ciencia y tecnología de los alimentos. Actualmente se dedica a la gestión de proyectos en organizaciones que fomentan la difusión del conocimiento de la ciencia y la tecnología.

Fuente: Julieta Lanteri, la mujer a quien nadie regaló nada 

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