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31 de marzo de 2023

Begoña Vitoriano, aportando humanidad desde la Investigación Operativa

Nuestra invitada de esta entrevista es una matemática madrileña de nombre Begoña, apellido Vitoriano, padres vizcaínos y familia guipuzcoana.

Begoña Vitoriano Villanueva es profesora del departamento de Estadística e Investigación Operativa, así como del  Instituto de Matemática Interdisciplinar (IMI) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Coordinó de 2014 a 2019 el máster de Gestión de Desastres y de 2015 a 2022 el Doctorado en Ingeniería Matemática, Estadística e Investigación Operativa de la UCM y la Universidad Politécnica de Madrid. Es organizadora del IMI Data Science Club desde 2019 y coordinadora del programa Decision Aid Models and Humanitarian Logistics. Lidera un grupo de investigación en Modelos de Ayuda a la Decisión en Logística y Gestión de Desastres (Logística Humanitaria). Su biografía fue publicada en 2010 en Science bajo el título “Adding Humanitarian Value to Mathematics”.

María Merino Maestre (MMM): El 14 de marzo celebramos el Día Internacional de las Matemáticas ¿Qué te llevó a elegir la carrera de Matemáticas?

Begoña Vitoriano (BV): Elegí un poco por descarte, aunque se me daban muy bien. Con 8 años, el profesor me sacó de clase para enseñar a un compañero a multiplicar, y que no se me diera bien el Dibujo Técnico me cerraba la puerta a las Ingenierías. En realidad, yo quería ser escritora, pero antes periodista corresponsal de guerra, para intentar entender el mundo. Mi padre murió cuando tenía 17 años y me puse a dar clases particulares para mostrar que podía cuidar de mí y de mi hermano. Empecé Matemáticas, aunque mi madre quería que estudiara Derecho, para tener un futuro claro.  Entonces estuve en una charla sobre Investigación Operativa, donde hablaban de las aplicaciones para gestionar hospitales, etc. y me di cuenta de que tendría futuro. Mientras estudiaba la carrera, trabajaba todas las tardes y los veranos dando clases, a la vez que jugaba al rugby y cuidaba de mi primer hijo, que nació al terminar tercero de carrera.

MMM: ¿Qué les dirías a las bachilleras a quienes les apasiona la Ciencia y al mismo tiempo, quieren contribuir en la mejora social?

BV: Entiendo perfectamente las dudas, a mí me gustaba la Física, las Matemáticas y la Literatura, y me preocupaba la política y la sociedad. En la facultad hay estudiantes en movimientos sociales o políticos y desde las Ciencias e Ingenierías se puede aportar en muchos ámbitos, por ejemplo, la Energía para el Desarrollo. Una carrera técnica puede ser el perfil que se necesite para contribuir socialmente, por ejemplo, aportando en problemas como la pobreza energética, agua, servicios básicos, etc. Desde las clases nos suele costar transmitir algunos valores dentro de las matemáticas. En la primera clase de Investigación Operativa, les pongo un ejercicio de planificación de la producción, para minimizar costes en la función objetivo. Pero intento que sean conscientes de las implicaciones de que los costes de personal se modelicen como coste fijo o variable.

MMM: ¿Qué opinas sobre las competencias transversales, como la ética o la responsabilidad social en los grados de Ciencias?

BV: Está muy verde. Con lo que enseñamos, ¿en qué estamos contribuyendo?  Cuando damos clase, todas las competencias transversales nos cuestan, no nos han enseñado cómo incorporarlas. Intento, en la medida que puedo, incluir en los problemas restricciones sobre género, sostenibilidad, desarrollo. En un trabajo de turnos de personal en el sector de la restauración, pudimos incorporar la satisfacción de los empleados en la función objetivo. Pero es, sin duda, un reto hoy en día saber cómo transmitirlas en las clases.

MMM: Tienes una gran experiencia en Cooperación Universitaria al Desarrollo, has participado en El Salvador, Perú y Mozambique. ¿Qué te han aportado esos viajes?

BV: Simplemente, no sería quien soy sin lo que he vivido allí. Te da una visión del mundo diferente. Desde 1995, que fue el primer año que fui al Salvador, no he dejado un solo año de colaborar en un país del Sur, principalmente dando clases y organizando cursos y másteres.  Desde 2005 colaboro en Mozambique,  que es el sexto país por la cola en desarrollo. Ven la vida de otra forma, los jóvenes no tienen perspectivas de cambio, hasta el punto de que en el ámbito rural muchas familias permiten el abuso de docentes sobre sus hijas, con la esperanza de que esto resuelva su futuro.

MMM: ¿Qué puede aportar una matemática en dichas realidades?

BV: Llevé a mis hijos de 18 y 14 años a Mozambique, cuando estábamos haciendo desarrollo rural.  El menor cuestionaba nuestra labor de mejora de servicios básicos diciendo que esa función debía hacerla el gobierno. Es una discusión habitual en cooperación. Sin embargo, hay una cosa que no puede hacer ningún gobierno, que es la transferencia de conocimiento, eso solo se puede hacer entre pares. Para formar en Matemáticas a docentes o estudiantes del país africano, se puede llevar profesorado formado o enviarles a estudiar fuera de su país. Pero, cuidado, esto último tiene un grave riesgo de fuga de cerebros. En una reunión en Bruselas, del Committee for Developing Countries de la Sociedad Europea de Matemáticas (EMS),  las ayudas eran para “atracción de talento”. Sin embargo, en cooperación, lo que queremos es que vuelvan con el conocimiento a su país. Dando un curso allí, llegas a más gente y es más económico que traer veinte estudiantes aquí. La transferencia de conocimiento está poco valorada en el ámbito de la cooperación al desarrollo, pero creo que es la tarea más clara que podemos hacer.

MMM: En la Sociedad de Estadística e Investigación Operativa (SEIO) hay un apartado de Cooperación al Desarrollo, que incluye entre sus objetivos fomentar las actividades de difusión y promoción de la Estadística y la Investigación Operativa en países empobrecidos. ¿Podrías explicarnos en qué consiste este apartado?

BV: Como comentaba llevo años en Cooperación Interuniversitaria al Desarrollo, siempre en programas oficiales. Nuestra compañera Teresa Ortuño Sánchez (UCM) fue la primera en ir a dar clase en un Máster organizado desde España en El Salvador, fue en 1994 a explicar cómo usar un ordenador, sin que tuvieran ninguno allí. Yo, con la dedicación a mis hijos y al rugby, fui a dar clase al año siguiente. La Cooperación Interuniversitaria al Desarrollo, consigue integrar la parte social con el trabajo como matemática, aportando un conocimiento técnico específico. Ahora, que también hacemos logística humanitaria en la gestión de desastres, va todavía más entrelazado. Junto con Gloria Fiestras  Janeiro (U. de Vigo)  iniciamos la coordinación de la comisión de la SEIO creada por  Ignacio García Jurado (U. da Coruña) y luego se integró en la Comisión de Relaciones Externas de la SEIO. Las dos coordinadoras pasamos a formar parte de la comisión de cooperación del Comité Español de Matemáticas (CEMAT), y luego formé parte del Committee for Developing Countries de la EMS y del Steering Committee del Centro Internacional en Matemática Pura y Aplicada (CIMPA). La idea era impulsar acciones de cooperación, pero lamentablemente, nunca ha contado con presupuesto y era complicado. Lo que más ha servido es la red de la SEIO, cuando había una necesidad docente para un máster en un país del Sur la hemos conseguido a través de la red. ¿Qué hay que tener para ir? Primero, ganas; segundo, buena capacidad docente (antes que buenos currículums); y tercero, ser flexible ante lo inesperado, disposición para resolver cualquier imprevisto. Han participado docentes de las universidades de Madrid (Universidad Complutense de Madrid, Universidad Carlos III de Madrid, Universidad Rey Juan Carlos), Zaragoza, Sevilla (Universidad de Sevilla y Universidad Pablo Olavide), Granada, Valencia (UPV), Valladolid, etc.

Grupo de Trabajo de la SEIO en «Salud, Desastres y Desarrollo Sostenible».

 

MMM: En la Association of European Operational Research Societies (EURO) hay grupos de trabajo en Salud (ORAHS), Ética (E&OR), Desarrollo (ORD), Desarrollo Sostenible (ORSDCE), Operaciones Humanitarias (HOPE). Has coordinado durante muchos años el grupo que ahora se denomina Salud, Desastres, Desarrollo y Sostenibilidad de la SEIO (SDDS). ¿Qué puede aportar la Investigación Operativa ante los grandes retos del siglo XXI?

BV: La gente tiene una idea de qué es la Inteligencia Artificial, pero no de qué es la Investigación Operativa (IO). En general, la gente no sabe qué es la IO, ni siquiera la gente de Matemáticas. Igual que en Física hay modelos matemáticos para representar la naturaleza, en IO hay modelos matemáticos para la gestión, con la diferencia que lo que buscamos es modificar el sistema, para mejorarlo. Por ello, como “Matemáticas para la Mejora de la Gestión”, están presentes en todas partes. Siempre que hay que tomar decisiones aparece la IO. En el estudio de la evolución de temperatura en nuestro planeta, pueden intervenir la Física o la Estadística, pero cuando hay que tomar decisiones de las políticas a implementar para la mejora, es cuando interviene la IO.

Problema del camino más corto: (a) representación mediante un grafo dirigido,
(b) modelo de optimización lineal, (c) aplicación de Google Maps.

 

MMM: Estoy de acuerdo en que una minoría sabe qué es la IO. Y es paradójico, porque una mayoría lleva encima un algoritmo del problema del camino más corto, en su aplicación móvil de mapas. Pero sigamos con la entrevista. Un grupo de investigadores del CSIC, fundan en 1962 la Sociedad Española de Investigación Operativa, aunque su campo se amplió a partir de 1976 a la Estadística y la Informática. En estos 61 años de historia han pasado 15 presidentes, y tan solo una mujer presidenta. En 2021 fuiste elegida presidenta de la SEIO, la segunda mujer en su historia. ¿Cómo recibiste la noticia?

 

BV: Efectivamente, no ha habido ninguna antes, más que Pilar Ibarrola Muñoz (1984-1986). Yo suelo decir que estoy aquí por la cuota de género. El trabajo que se ha hecho por visibilizar a las mujeres ha hecho que yo esté aquí. A mí jamás se me habría ocurrido ser presidenta. Me llamaron diciendo que habían pensado en que ya era hora de que hubiera una mujer como presidenta de la SEIO. No me costó dar el sí, aunque me daba vértigo el pensar qué podía aportar. Me gusta y creo que se me da bien la gestión, he impulsado másteres y doctorados, desde 1996 coordinando el máster del Salvador, Perú, Mozambique, etc. Estoy intentando cambiar formas de hacer cosas y de involucrar más gente. Tengo dos proyectos que me gustaría desarrollar. Uno, es relacionado con la presencia de la IO en secundaria y bachiller, y otro con la divulgación social, para acercar esas áreas a la sociedad.

MMM: ¿Quieres añadir algo más entorno a la cuestión actual del género en Ciencia?

BV: Alguien me preguntaba recientemente, ¿estar por la cuota es bueno? Si no es por la cuota a nadie se le habría pasado por la cabeza, ni a mí tampoco, que podía ser una candidata. Y no es por valer menos, es una actitud. La gente entiende mejor lo de las cuotas en otros contextos. En Sudáfrica, tienen cuotas para la población negra. No bastaba el cambio de leyes para evitar la segregación. Hacían falta cuotas para revertir un apartheid que había relegado a la población negra en muchos ámbitos de la vida. Habrá un día que ya no hagan falta. Esto que se entiende para este contexto, cuesta mucho más entenderlo en la cuestión de género. Creo que las mujeres somos, en general, menos competitivas. ¿Es genético o educacional? En deporte, muchas chicas quieren jugar, pero no competir. Biológicamente somos diferentes, pero creo que muchas cosas son educativas. Tengo compañeros que nacieron para ser catedráticos, las mujeres en general no tienen tanta ansia por llegar al último escalón, una vez que alcanzan la estabilidad. Lo que no está claro es qué es mejor: ¿deberían cambiar la actitud las mujeres o los hombres? No vamos a conseguir nada si los hombres no cambian, si no asumen, por ejemplo, que los cuidados también les llaman. Ser catedrático no debería ser un fin, debería serlo hacer bien las cosas. El feminismo no va a avanzar si no se educa a los hombres para decirles que no tienen por qué llegar a la cima y a las mujeres para decirles que pueden llegar, y hacerlo posible.

MMM: Muchísimas gracias Begoña, por dedicarnos este rato de entrevista y por tu labor en la transferencia de conocimiento, cooperación, y por mostrarnos que es posible aportar humanidad desde las Matemáticas. Eskerrik asko!

Entrevistada y entrevistadora. Fotografía: Imanol Gago Carro.

 

Sobre la autora

María Merino Maestre es profesora del área de Estadística e Investigación Operativa del departamento de Matemáticas de la UPV/EHU, coordinadora del Grupo de Optimización Estocástica  e investigadora colaboradora en BCAM.

Fuente:  Begoña Vitoriano, aportando humanidad desde la Investigación Operativa 

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