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25 de marzo de 2023

Gertrudis de la Fuente: bioquímica para mejorar la salud

Alberto Sols

Gertrudis de la Fuente desarrolló toda su carrera científica en el grupo dirigido por Alberto Sols. Le atrajo su sabiduría al escucharlo por primera vez en un seminario que este impartió en la Facultad de Farmacia. Se dijo a sí misma «a este no lo suelto» y eso hizo. Le pidió trabajar con él y Sols se convirtió en su guía y maestro. En palabras de Gertrudis: «Mi mejor rendimiento se produciría en el seno de un grupo con gente inteligente y creativa. Encontré el equipo ideal liderado por Alberto Sols y en él desarrollé todas mis capacidades».

Bioquímica

Su incorporación al equipo de Alberts Sols la unió para siempre a la bioquímica. Y, como bioquímica, Gertrudis estudio cómo las reacciones de las diferentes sustancias del organismo afectan a su correcto funcionamiento y su salud. Sus primeras investigaciones se centraron en el análisis del transporte de azúcares en la levadura, y los mecanismos de catálisis enzimática y sus problemas en el metabolismo de los carbohidratos, necesario para proporcionar a nuestro cuerpo la energía que precisa para funcionar.

Con el tiempo formó parte del grupo fundador de la Sociedad Española de Bioquímica en 1963, y estuvo al frente de su secretaría entre 1970 y 1974. Fue presidenta del comité técnico del VI Congreso de la Federación Europea de Sociedades de Bioquímica que se celebró en Madrid en abril de 1969 y al que asistieron casi dos mil científicos de todo el mundo.

Catedrática

Tras el paso del grupo de Sols por el recién creado Centro de Investigaciones Biológicas y constituido como Instituto de Enzimología y Patología Molecular del CSIC, se mudó al nuevo edificio de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). El Instituto se hizo cargo de la docencia de la Bioquímica en esa facultad, para lo cual Gertrudis de la Fuente fue nombrada catedrática «ad honorem» y empezó a dar clase a los alumnos de sexto, labor que llevaría a cabo durante 23 años.

Diferente

Gertrudis mostró desde pequeña una actitud diferente a la de las otras niñas de Arroyo de Malpartida. A los cinco años afirmaba convencida que iba a estudiar y a ser una sabionda oficial. Sin embargo, en el ambiente rural no se consideraba necesario que las niñas se formasen más allá de la educación básica y la educación que les daban era limitada. También se sintió diferente cuando a los 12 años le pusieron un pupitre al lado del sacerdote para que estuviera en la clase de los chicos a quién se impartía una enseñanza más profunda. Pero los 50 niños de todas las edades le hicieron la vida imposible. Separada y sola.

Enzimología

En 1955 empezó a trabajar como investigadora visitante en el laboratorio de enzimología del departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de Madrid. En sus investigaciones Gertrudis pudo comprobar como la presencia o ausencia de determinadas enzimas podía ser una forma eficaz de diagnosticar muchas enfermedades. Este papel tan destacado en la salud hizo que la científica se entregase «en cuerpo y alma a la enzimología aplicada a la clínica en todas las facetas que fuera posible». Llevó a cabo una gran variedad de aportaciones concretas de empleo de las enzimas en problemas de diagnóstico como el diagnóstico diferencial entre la inmunodeficiencia combinada severa por déficit de una enzima del metabolismo de las purinas y otras inmunodeficiencias.

Ferroviario

El padre de Gertrudis, Desiderio de la Fuente Nomdedeu, era ferroviario y fue trasladado, desde Madrid —donde nació Gertrudis en 1921— a la Estación Arroyo-Malpartida cuando la niña tenía cinco años. Empezó a trabajar como ayudante de herrero, después de forjador y más tarde en la producción de carbón. Hizo el servicio militar en el batallón de ferrocarriles, lo que le permitió alcanzar la especialización de maquinista y, acabado el periodo militar, ser contratado como maquinista en la compañía ferroviaria Madrid-Cáceres-Portugal.

Por lo que se refiere a Gertrudis, pasar ocho años en Arroyo de Malpartida, le permitió ser muy consciente de la realidad de su entorno.

Gertrudis de la Fuente (Facultad de Farmacia). Captura de pantalla del cortometraje
Gertrudis (la mujer que no enterró sus talentos).

 

Guerra Civil

Gertrudis empezó a estudiar el primer curso de bachillerato en enero de 1936, aprobándolo con matrícula de honor. Sin embargo, los estudios se vieron truncados por el estallido de la Guerra Civil. Los bombardeos continuos ponían en peligro la vida de la población madrileña y muchas familias se refugiaron en las provincias levantinas.

En 1939, terminada la contienda, la familia regresó a Madrid y Gertrudis se reincorporó a sus estudios aprobando tres cursos, entre 1939 y 1940, con tan buenas notas que uno de los profesores de la academia le recomendó matricularse en el instituto Isabel la Católica, cuya enseñanza era mejor. Concluyó el bachillerato en 1942 con las máximas calificaciones.

Hermana

La madre de Gertrudis, Ana Sánchez Amorós, era una persona enfermiza y fue su hermana mayor Paquita de la Fuente quien se hizo cargo de ella desde el primer momento. Tenía por aquel entonces nueve años y le gustó mucho tener una muñeca de carne y huesos. Paquita disfrutaba leyendo y se sabía muchos versos de memoria que cantaba a Gertrudis y que esta, en su vejez, todavía recordaba de memoria. Pero su hermana, a diferencia de ella, tuvo siempre claro que «para las niñas lo mejor que ofrecía la vida era un buen marido, tener hijos, tener la casa muy bien arreglada y llevarse razonablemente bien con la suegra».

Investigación

Afirmaba De la Fuente que «la investigación científica es la fuente de progreso más segura de crecimiento de las naciones».

En 1956, Gertrudis consiguió por oposición una plaza de colaboradora en el CSIC; en 1960 obtuvo la plaza de investigadora y, en 1962, la de profesora de investigación.

Jubilación

Tuvo siempre claro que quería estudiar el bachillerato, pero este solo podía realizarse en la ciudad y Cáceres —la ciudad más cercana a Arroyo de Malpartida— estaba demasiado lejos para ir y volver cada día*. Y no podían costearle la estancia en la capital. Así que tuvo que esperar a que su padre se jubilase y regresasen a Madrid para empezar el bachillerato. Aunque esto, como hemos visto, no sería hasta el 1936, porque durante el 1935 ayudó a su familia en el acondicionamiento de una casa deteriorada tras ocho años deshabitada.

*Gertrudis afirma esto en el documental y, en un principio, me sorprendió ya que, actualmente la distancia son 26 minutos en coche por la N-521. Después encontré que esta carretera se construyó entre 1931 y 1945, así que es posible que o no hubiera autobuses regulares que pudieran llevarla de ida y vuelta a Cáceres, o bien que tardasen más tiempo.

Kent, Victoria

A través del periódico El Liberal, Gertrudis conoció a las mujeres intelectuales e inteligentes que la Republica había sacado de la oscuridad. Una de ellas fue la directora general de prisiones Victoria Kent, a quien Gertrudis decidió que quería parecerse. Kent desarrolló una amplia labor reformista con la intención de humanizar el sistema penitenciario mejorando las condiciones de vida de los reclusos.

Captura de pantalla del cortometraje
Gertrudis (la mujer que no enterró sus talentos)

 

Lora Tamayo, Manuel

El catedrático de Química Orgánica Manuel Lora Tamayo fue la primera persona a la que escuchó hablar de la bioquímica. Acabada la carrera Gertrudis no tenía claro hacia dónde orientarse y asistir a la conferencia de Lora Tamayo la rescató de la incertidumbre. Por un lado, animó a los asistentes a que emprendieran una carrera investigadora y, por el otro, les dio a conocer una nueva rama de la química que relacionaba esta ciencia con los procesos vitales, una nueva especialidad que enseguida despertó su interés.

Medicina

Alberto Sols lo tenía claro: «la medicina no será una ciencia hasta que no incorpore la bioquímica y nosotros seremos los pioneros de esta aventura». Y así fue. Gertrudis trabajó para introducirla en la formación académica de los médicos al tiempo que colaboraba para desarrollar distintos sistemas de diagnóstico que se utilizarían como parte de la práctica clínica.

Nature

Una de las primeras cosas que hizo De la Fuente al conocer a Sols fue enseñarle un artículo que estaba escribiendo sobre parte de sus investigaciones de doctorado para enviarlo a la revista Nature. Entre ambos lo revisaron y, finalmente, Gertrudis lo publicó en Nature en el año 1953, convirtiéndose en una de las primeras mujeres españolas en publicar en esta revista.

Obrera, clase

La cuna de Gertrudis fue la clase obrera, pero ni su padre, ni su madre eran los obreros analfabetos que predominaban en España en esa época. A pesar de no contar con una formación reglada, su padre siempre se interesó por la cultura y la política y poseía bastantes libros que Gertrudis leía con avidez y entre los cuales prefería los que estaban ilustrados a plumilla como los de Julio Verne. Por lo que respecta a su madre, esta también contaba con habilidades superiores a la media del analfabetismo femenino. Había cursado estudios elementales y sabía leer y hacer cuentas.

Pedro

El familiar que más influyó en Gertrudis fue su abuelo Pedro. Era masón, ateo, librepensador y un fanático del saber. Gertrudis confiesa que, de no haber sido por su abuelo, no hubiera llegado a ser científica.

Química

Gertrudis se planteó primero hacer Matemáticas, pero le dijeron que las mujeres carecían de oportunidades en Matemáticas, así que pensó en la Física, pero le dijeron que en Física apenas había trabajo para los hombres. Así que se decidió por Química, que se desarrollaba en laboratorios y la creencia popular era que las mujeres en los laboratorios se desenvolvían muy bien. En 1942 se matriculó en la Universidad de Madrid, la actual Complutense, y compaginó sus estudios dando «clases particulares», para ayudar a la familia y no sentirse dependiente de sus padres.

Reconocimientos

Entre los reconocimientos que recibió De la Fuente a lo largo de su vida se encuentran la citada cátedra «ad honorem» en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid; los títulos de Comendadora de la Orden de Alfonso X el Sabio y Consejera Adjunta del Patronato Santiago Ramón y Cajal. También recibió el Premio Cajal de este Patronato y fue premiada por la Sociedad Española de Cardiología por sus aportaciones a esa especialidad. En 2013 se le concedió la medalla de Socio de Honor de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular. 

 

Síndrome tóxico del aceite de colza

Tras difundirse los primeros síntomas graves de un envenenamiento masivo por consumo de aceite de colza en Madrid, fue nombrada Coordinadora del CSIC para investigar lo que se denominó síndrome tóxico del aceite de colza. En un principio la eligieron para la comisión clínica, pero ella consideró más útil coordinar las actividades de los distintos laboratorios que se encargaban de analizar las muestras de aceite recogidas. La comisión trabajó cuarenta días analizando diversas hipótesis sobre la fuente de intoxicación hasta concluir que el origen estaba en una partida de aceite de colza desnaturalizado con fines industriales que había terminado, por error, en el consumo humano. Esta investigación incrementó su prestigio y fue nombrada para presidir la Comisión Asesora de Toxicología del nuevo gobierno socialista, elegido en octubre de 1982.

Trabajo

Gertrudis siempre simultaneó los estudios con diferentes trabajos. De la situación de su madre extrajo, desde niña, una importante lección: había que trabajar para no depender de nadie. Sus padres se habían separado en un par de ocasiones, pero su madre siempre había tenido que regresar cuando le faltaba el dinero. Además, cuando decidió emprender su carrera laboral, ya había mujeres destacadas ocupando cargos de importancia en las que poder mirarse.

Único

Gertrudis decidió ir a ver al único catedrático de Bioquímica de toda España: Ángel Santos Ruiz, y este, viendo su expediente académico, la aceptó sin reparos a iniciar su carrera investigadora, eso sí, gratis. No había ni presupuesto, ni becas. Así que Gertrudis simultaneó la carrera investigadora con un empleo como profesora de matemáticas, física, química y ciencias naturales en el Colegio Sagrado Corazón. Finalmente le concedieron una beca de trescientas treinta y tres pesetas en 1950 y pudo dedicarse en serio a la investigación y a hacer la tesis de doctorado a la que Santos Ruiz dio por título: Coenzima de la descarboxilasa pirúvica.

Villena

Huyendo de los bombardeos de Madrid la familia se trasladó a Villena, el pueblo de su abuelo Pedro. Allí, al igual que en otras zonas de España, las fábricas estaban faltas de personal, ya que los jóvenes varones habían sido reclutados. Para mantener la producción tuvieron que recurrir a las mujeres y formarlas para los puestos a los que serían destinadas. En el caso de Gertrudis, fueron cursillos de contabilidad que se impartían en una academia, pero ella, además, por su cuenta, aprendió francés. Durante la guerra trabajó en una fábrica de calzados.

Washington University

Alberto Sols consolidó su posición como investigador al disfrutar de una estancia en el  Departamento de Bioquímica de la Washington University de San Luis, al lado de Carl y Gerty Cori, ganadores del Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones sobre el metabolismo del glucógeno.

XX, siglo

Gertrudis vivió los grandes cambios sociales y científicos del siglo XX y fue una persona comprometida que siempre rechazó las desigualdades entre clases y la discriminación de la mujer.

 

Referencias

 

 

Sobre la autora

Laura Morrón es licenciada en Física. Como apasionada de la divulgación científica, escribe en su blog personal Los Mundos de Brana y colabora en NaukasPa ciència, la nostraDesgranando Ciencia y Desayuno con fotones. Es editora en Next Door Publishers.

Fuente:  Gertrudis de la Fuente: bioquímica para mejorar la salud 

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