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CULTURA

26 de febrero de 2023

GRANDES DAMAS DEL LUNFARDO

Por: Ana Malharro

El amor tiene cara de mujer se llamó una famosa telenovela de Nené Cascallar de hace muchos años atrás. El lunfardo a veces se escribe con letra de mujer. Hecho linguistico argentino, absolutamente propio y original, idioma amasado en los patios de los conventillos, con las voces dialectales de los inmigrantes, con términos antiguos de la germanía española de siglos anteriores que aparecen en nuestra literatura gauchesca, el lunfardo es un universo de más de 2000 voces registradas, que continúa vivo y creciendo. Y hay mujeres que se le atrevieron a la poesía lunfarda, y crearon sonetos impagables y publicaron libros, y ocuparon cargos en la Academia.  Y continúan haciéndolo.

La pionera fue Nyda Cuniberti (1916-1977), trabajó como maestra de escuela en el sur del conurbano bonaerense, residió en el extranjero y a su regreso publicó un auténtico clásico de la poesía lunfarda: Embrocando el pasado. “Verdadero milagro” la llamó César Tiempo. Le ofrecieron una silla en la Academia Argentina del Lunfardo y ganó una Medalla de Plata por su poesía. Le dedicó sonetos a Julio César, (Y aunque fuiste el mejor en el combate/ y las minas jamás te resistieron/lo mismo te la dieron por el mate), a Mahatma Gandhi, (Qué cachetada cuerda tu locura/a todos los capangas de la tierra/¡ qué debute guapeada fue tu guerra/ hecha de pura hambruna y amargura!) al escruchante distraído: (se olvidó la ganzúa/ en el lugar del fato/y como para giles no hay excusa/ sabe que tiene cana para rato), a la milonguera que quiere ser purreta, al estanciero que heredó la mosca bruta,y  a todos los trató con su gracia pícara y zumbona. Sus libros son hoy tesoros, no fáciles de hallar.

 

Otilia Da Veiga es una gran poeta del lunfardo que ha recibido honores académicos, distinciones y merecidos reconocimientos. No le gustaban las labores de costura y de bordado, previstas para las niñas de su época: a ella le gustaba escribir y la llamaban la Alfonsina Storni del colegio.  Se dio el lujo de traducir el último capítulo de Don Quijote al lunfardo, por encargo del Museo Cervantino del Toboso, en Toledo. Y Otilia le escribió al dinero, “la menega”(Es una paica polenta/ sin ninguna piyadura/sus favores asegura/ a quien la lleva ¡contenta!/Macanuda en la parada/ mirá si tendrá carpeta/que ante un balurdo es careta/ y es gomía en la mancada), al barrio de sus amores(Méjico y Catamarca, Balvanera/ en esa esquina te plantó un boliche/por hechizo de magia, cual fetiche/la suerte que mandó que allí naciera), a Julián Centeya, a la edad de los varones, a las cirugías estéticas, a Caloi, este soneto de despedida (Caloi, mirá vos qué locura/cinchando por un cacho de cultura/ se llegó al corazón de tanta gente/ Y a la final la Parca no perdona/ ni aunque se hinque a rezar la Mulatona/ni aunque se quede huérfano Clemente.)

 

Para ir cerrando nuestro lujoso terceto de grandes damas de la poesía lunfarda aparece Martina Iñiguez, correntina de origen pero afincada desde pequeña en Buenos, Aires, primero en la Capital, luego en la provincia. Martina escribe poesía lunfarda, ha compuesto innumerables chamamés - haciendo honor a su prosapia correntina- y varios tangos grabados por figuras importantes de nuestro cancionero popular. También diserta maravillosamente sobre la presencia y el tratamiento de la mujer en el tango. No trepida en subir a un escenario, plantarse frente al auditorio y comenzar a desgranar sus imperdibles sonetos “lunfas”, Lunfanetos. como ha titulado a su libro más reciente. El humor, la ironía, un modo socarrón y encantador campean en toda su poesía lunfarda. Tampoco la despeina la Medalla de Plata recibida ni el estar considerada entre las (y los) los mejores poetas lunfardos. Martina se dio el gusto de parafrasear al mismísimo Gustavo Adolfo Bécquer y sus célebres Rimas: (Del bulín en el viejo ropero/por mi choma de turno amurada/musarela y tapada de roña/ la viola hace fiaca), de retratar a ciertos especímenes humanos:( conozco un perejil de antología/que a falta de melón tiene un zapallo/a toda papa mira de soslayo/ mas morfa sin calar cada sandía!) para terminar plantándose frente a la amenaza del abandono: ( todo lo que me diste, te comento/lo tengo bien sujeto por la brida/mirá que si rajás , en esta huída/ dejarás pilchas, guita y aposento/.)

 

Así termina hoy nuestra gira mágica y misteriosa por las tierras generosas de la poesía lunfarda. Ojalá que la hayan disfrutado. Buenos días.

                                                                                                                    

ANA MALHARRO

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