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18 de diciembre de 2022

EVARISTO CARRIEGO (1883-1912)

Fue el poeta de los barrios pobres de Buenos Aires. Murió muy tempranamente, a los 29 años, de tuberculosis. El Prof. Marcelo Méndez ha escrito esta semblanza del poeta que, como declaró Jorge Luis Borges en su libro “Evaristo Carriego”, pertenecerá para siempre a una iglesia invisible: la de la dispersa comunidad de los justos.

EVARISTO CARRIEGO (1883-1912)

Las celebraciones del Centenario, en 1910, fueron exageradas en todos los flancos. En la poesía argentina, la efeméride provocó un lenguaje endurecido a fuerza de palabras prestigiosas. Cuando parecía que había que irse habituando a esa poesía, Evaristo Carriego, un joven poeta de Palermo –por entonces una barriada orillera- le da por primera vez un lugar central al barrio en la poesía argentina. Se apropia, en el barrio, de una cantidad de materiales poéticos

Como en todo barrio pobre de Buenos Aires hacia 1910, los poemas que Carriego escribe en “Las misas herejes” y en “La canción del barrio” tienen lugar para la mujer trabajadora caída en desgracia por culpa de un amor no correspondido, o bien para la fabriquera que se enferma por las condiciones de trabajo: para ejemplo está la famosa “costurerita que dio el mal paso” y del segundo caso, bien vale ese hermanito que en “Residuo de fábricase ha ido murmurando al alejarse/con algo de pesar y mucho de asco/que la puerca otra vez escupe sangre.

La tuberculosis, queda claro, es una presencia en el barrio de Carriego y, dicho sea de paso, causará su muerte prematura, pero también lo es la alegría de inmigrantes y criollos reunidos en la calle por la que va el organito del musiquero. Es que las imágenes de Carriego, como escribe Jorge Monteleone, son ante todo auditivas.

Y por último, Carriego trabaja sobre una figura que se niega a retirarse: la del guapo, “el barrio le admira, cultor del coraje” arranca para referirse a su figura.

En su libro sobre Carriego, Borges, que alcanzó a tratarlo en su niñez, escribió: “Carriego fue el primer espectador de nuestros barrios pobres, y para la historia de nuestra poesía eso importa”.

                                                                                

MARCELO MÉNDEZ

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