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21 de agosto de 2022

Clasifican a los humedales altoandinos de la Puna según su composición florística

Especialistas del CONICET mapearon estos típicos ecosistemas del noroeste de argentino con el objetivo de proveer herramientas para el ordenamiento territorial que garantice su conservación.

Los humedales altoandinos, conocidos localmente como vegas, son ambientes claves para la vida en las regiones de la Puna y Altos Andes. Estos ecosistemas son oasis en el desierto árido del altiplano, por lo cual son la fuente de agua y comida para los animales silvestres y las poblaciones humanas que habitan la región. También son reconocidos reservorios de carbono que sirven a la regulación del clima tanto a escala regional como global.

Estos importantes ecosistemas han sido históricamente el lugar de pastoreo de herbívoros silvestres como las vicuñas, y del ganado doméstico perteneciente a los habitantes de la zona. En las últimas décadas, el cambio climático y el creciente desarrollo minero, particularmente de minería de litio, han incrementado las presiones sobre estos sensibles ecosistemas. De acuerdo con los especialistas, el cambio climático está mostrando una tendencia de aumento de la temperatura y disminución de las lluvias, intensificando la aridez; mientras que la minería compite por el uso de la escasa agua dulce de la región. Conocer las características de las vegas y la interacción de los componentes de estos ecosistemas es de esencial importancia para la toma de decisiones de manejo y para un ordenamiento territorial que garantice la conservación de los humedales de la Puna.

En este sentido, recientemente, investigadores e investigadoras del Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV, CONICET-UNC), en colaboración con colegas del Instituto de Ecología Regional (IER, CONICET-UNT), mapearon la distribución regional de las vegas altoandinas y caracterizaron la biodiversidad de diferentes grupos taxonómicos. En base a ese conocimiento previo y observando la gran heterogeneidad que presentan las diferentes vegas altoandinas, estos ecosistemas fueron clasificados en diferentes grupos de acuerdo con su composición vegetal; y luego cada grupo o tipo de vega fue caracterizada a partir de variables espectrales y espaciales medidas con sensores remotos. Los resultados del estudio fueron publicados en la revista Applied Vegetation Science.

Para este estudio se muestrearon cincuenta vegas distribuidas a lo largo de toda la Puna, desde Jujuy hasta San Juan. En cada vega se distribuyeron cuadrantes de un metro por un metro de manera aleatoria, cubriendo la mayor heterogeneidad de hábitats posibles, en los cuales se relevó la identidad y la cobertura de las especies vegetales presentes. Con esa información se agruparon las vegas de acuerdo a su composición vegetal. “A medida que fuimos avanzando en nuestros estudios y conociendo mejor estos ecosistemas, fuimos entendiendo la gran complejidad y heterogeneidad que tienen. Comprender y caracterizar esta diversidad nos da información crucial para el ordenamiento territorial de la región”, explica Andrea Izquierdo, investigadora del CONICET en el IMBIV y primera autora del artículo.

Posteriormente, para caracterizar los diferentes tipos de vegas identificados se calcularon variables espaciales y espectrales relacionadas a características ecosistémicas que pudieran diferir entre las vegas, por ejemplo, altitud, localización geográfica, índices de productividad, humedad y salinidad. “Al identificar estos diferentes tipos florísticos de vegas podemos analizar las diferencias en los recursos naturales y las contribuciones de estos ecosistemas a las poblaciones y a la biodiversidad. Además, nos permitirá evaluar la potencial sensibilidad de las diferentes vegas frente a las presiones por cambio climático o por las actividades humanas a las que están expuestas”, resalta la investigadora.

En el estudio se pudieron identificar cinco tipos distintos de vegas según su composición vegetal: 1) dominadas por especies en cojín de la familia de las Juncaceas asociadas a gramíneas; 2) asociadas a la familia de las Cyperaceas; 3) dominadas por Cyperaceas; 4) asociadas a especies halófitas, que son aquellas que habitan ambientes salinos y 5) mayormente halófitas con especies de las familias de las Solanaceas.

A su vez, los diferentes grupos de vegas se diferenciaron en ciertas variables espaciales y espectrales. Las vegas del grupo 1, dominadas por especies en cojín, estuvieron distribuidas hacia el noroeste y localizadas a mayores altitudes. Las vegas del grupo 2, también dominadas por Juncaceas, pero con alta cobertura de Cyperaceas asociada, mostraron mayor estabilidad en la humedad del suelo y la productividad a lo largo del año. Mientras que las vegas dominadas por especies halófitas, grupo 4 y grupo 5, presentaron mayor salinidad, menor humedad del suelo, y mayor área, y menor productividad, respectivamente.

Los valores de las variables utilizadas para esta clasificación se obtuvieron utilizando sistemas de información en base a imágenes satelitales. Estas herramientas geoespaciales son particularmente relevantes en estudios a escalas regionales y de áreas aisladas o de muy difícil acceso, como es el caso del presente trabajo. Asimismo, caracterizar estos ecosistemas con variables espectrales provee información y herramientas para su estudio y monitoreo a nivel de paisaje, facilitando la tarea de campo y minimizando costos. La investigadora de CONICET hace hincapié en que la caracterización de estos tipos de vegas a través de sensores remotos los ayudó a comprender patrones regionales de un área de muy difícil acceso. Además, destaca que esta primera aproximación que realizaron con el equipo de trabajo fue muy útil al ordenamiento territorial de una región de la que aún poseen relativamente poca información y en la que hay fuertes intereses de desarrollo, particularmente minero, en los últimos años.

Por último, María Victoria Vaieretti, investigadora de CONICET en IMBIV y coautora del trabajo, resalta que la vegetación es un aspecto clave en la regulación de muchos procesos ecosistémicos. “En las vegas altoandinas, como sucede en otros ecosistemas, la identidad y la estructura de la vegetación determinarán la calidad y cantidad de material vegetal muerto que ingresa al suelo, el cual, en combinación con parámetros ambientales, como la temperatura y la humedad, regirá procesos como la descomposición, el ciclado de los nutrientes y la acumulación de carbono en el suelo como consecuencia de la formación de la materia orgánica”, concluye la científica.

 

Guías audiovisuales de biodiversidad

El equipo de trabajo realizó, a la par de esta investigación, una guía visual de plantas de vegas, en serie con una guía de aves, de Antofagasta de la Sierra. Este instrumento de difusión fue elaborado en conjunto con pobladores locales y tiene como objetivo poner en valor la biodiversidad de la región y el conocimiento de sus pobladores. Valores que, en combinación con la tipología propuesta en el artículo, aportan a la clasificación socio-ecológica de las vegas altoandinas.

Las guías pueden descargarse en: https://imbiv.conicet.unc.edu.ar/serie-de-guias-audiovisuales-de-biodiversidad-de-antofagasta-de-la-sierra/

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