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28 de marzo de 2022

Una investigación sobre políticas públicas para adolescentes en países de América Latina

Por: Carlos Rodriguez

La investigadora del CONICET Valeria LLobet coordinó el estudio, realizado en cooperación con la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia.

¿Cómo se piensa desde el Estado a las y los adolescentes? ¿De qué manera se considera la necesidad de intervenir sobre esta población? ¿Cuáles son las situaciones a partir de las cuáles se formulan políticas y programas? Estas son algunas de las preguntas que dieron el puntapié inicial para iniciar el proyecto “Políticas Públicas para Adolescentes en países de América Latina”, que se concretó en el marco de un convenio de cooperación entre la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) y el CONICET. Pero fundamentalmente la iniciativa estuvo impulsada por la certeza de que no se suele escuchar las voces de las y los adolescentes a la hora de pensar las acciones dirigidas a ellas y ellos, pese a que el tópico de la participación es impulsado desde la década del noventa a nivel internacional en lo relativo a la promoción de derechos de niños, niñas y adolescentes.

La investigación se desarrolló durante 2020 y 2021, mayormente en forma virtual debido a las condiciones impuestas por la pandemia de COVID-19. En la primera etapa de trabajo se relevaron programas y políticas públicas orientadas a la población adolescente en México, Colombia, Chile, Brasil, Paraguay y Uruguay. La segunda etapa implicó llevar a cabo talleres participativos (virtuales) con adolescentes que viven en Argentina, convocados especialmente para discutir sobre los principales hallazgos del relevamiento, para reflexionar sobre las políticas que les tienen como destinatarios en Argentina y para impulsar nuevas acciones en la materia. “Hay una tendencia en toda la región a minimizar lo que es la participación adolescente, las y los jóvenes siguen siendo pensados en las políticas públicas desde un sentido negativo y asociado a ciertos problemas”, afirma Valeria LLobet, investigadora del CONICET e integrante del Laboratorio de Investigación en Ciencias Humanas (LICH), perteneciente al CONICET y a la Escuela de Humanidades de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).

LLobet, coordinadora del equipo de investigación, resalta que “hay una idea restringida de la ciudadanía adolescente y de la transversalidad de género y la igualdad de género al pensar a las y los adolescentes”. Del relevamiento realizado se desprende que las y los adolescentes de la región suelen ser identificados a partir de situaciones problemáticas como embarazo no planificado, consumo de sustancias ilegales, depresiones, agresiones y conflictividad interpersonal, criminalidad, interrupción de la escolarización y pobreza, entre otras. Las intervenciones para dar respuesta a estas situaciones se despliegan a partir de políticas de salud, de educación, de inclusión social y criminal. A su vez, los y las adolescentes son interpelados como actores culturales y políticos y como “portadores de futuro”, en proyectos de gobierno estudiantil, de producción cultural, de transformación de las relaciones de género y de activismo ambiental, por ejemplo. “En este esquema existe una distinción de clase social en el diseño de las políticas, orientando aquellas de corte más positivo y ciudadanizante a las y los adolescentes de sectores medios y altos -analiza LLobet-. Para los de sectores populares parecen destinarse las iniciativas que procuran asistir situaciones de vulnerabilidad social, promover la inclusión social o evitar situaciones de riesgo que son consideradas problemáticas por las agencias gubernamentales. Para este grupo las propuestas están, además, generizadas”.

Entre los países analizados, en general, se notó un déficit en políticas de promoción de participación sustantiva, a la vez que una perspectiva poco proclive a la igualdad de género, con excepción de Argentina y Uruguay. A la vez, en países como Chile, Colombia y México, destacó la tendencia a criminalizar y reprimir la participación adolescente.

Una característica de esta investigación, destaca LLobet, fue el empeño puesto en pensar la transferencia de los resultados, idear formas de presentación que permitan que sean usados por distintos usuarios. Para ello decidieron armar un “mural virtual”, además del informe técnico, donde se diseñó una presentación visual de resultados relevantes del proceso relevamiento. De esta manera, el material también sirvió como insumo en los talleres realizados con las y los adolescentes de diferentes regiones del país. Participaron jóvenes del área metropolitana (Centros Juveniles de San Martín, Parlamento Juvenil de La Matanza y Coordinadora de Estudiantes de Base de CABA) y además los delegados regionales de SENAF abrieron la convocatoria a organizaciones y programas sociales en las cinco regiones del país (NEA, NOA, Cuyo, Centro y Patagonia).

En los talleres los chicos y chicas analizaron y reflexionaron sobre los resultados volcados en los murales en relación a la participación adolescente y juvenil en otros países. Luego planteaban lo que a ellos/as les parecía que faltaba en Argentina. En general las y los jóvenes manifestaron que la no incorporación de la conectividad como un tema relacionado con sus derechos incide en los espacios de participación, por ejemplo, en la escuela.

“Los talleres fueron un espacio de recuperación de lo que los chicos opinan y plantean que son sus necesidades -cuenta la investigadora-. Hicieron algunos planteos relevantes, como la dificultad en todo el territorio para la implementación de la ESI. Encontraron que la ESI se aplica cuando ellos presionan para que eso suceda. Y las estrategias que más les satisfacen son aquellas que ellos mismos gestionan. Otra cosa que plantearon es que notan un aspecto utilitario en los espacios de participación que se les proponen desde las instituciones, porque su participación tendía a ser minimizada o ninguneada por los adultos. A su vez, señalaron como preocupaciones centrales las dificultades para el acceso al trabajo mediante empleos formales y la enorme limitación a la atención a la salud mental, sobre todo en materia de consumos problemáticos”.

El propósito general del proyecto “Políticas Públicas para Adolescentes en países de América Latina” es aportar a la generación de procesos participativos con adolescentes que les ubiquen como protagonistas en la definición de sus propias necesidades.

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