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27 de febrero de 2022

La abuela tenía una magia…

De esos saberes antiguos, aprendidos y transmitidos, que las familias van pasando de generación en generación, trata la historia que Alejandra Narreondo relata hoy. De esos conjuros, de esos rituales sanadores, que conforman parte de la recibida herencia intangible, y que secretamente constituídos en la infancia permanecen para siempre en la memoria.

Mi abuela paterna era muy bajita, tenía los ojos grises y a veces se ponían verdes: ahí ya empezaba la magia. Tenía una risa estridente, pero se escondía detrás de todos cuando nos sacaban las fotos en las fiestas.

Tenía mil dones, y curaba el empacho con el centímetro de costurera. Siempre me pregunté cómo hacía para ir bajando la mano, sin ajustar el centímetro, y cuando empezaba siempre se sorprendía, y todos los presentes comentaban “─¡Está hasta la manija está nena, no come nada, y está hasta la manija!”. Yo, en mí inocencia, me imaginaba, que una masa negra se había apoderado de mí cuerpo, y que ella la destruía con sus palabras susurradas, inaudibles, gualicheras.

También curaba el ojeado, era del grupo de los curadores que bostezan, después están los que eructan como dragones, y lo hacen con una fuerza casi volcánica. Pero ella bostezaba hasta el llanto. " ─Es que sos tan linda con esos rulos".

Mientras recuerdo todo esto, pienso que ya sería un buen momento para que el heredero de mi abuela mágica, que es mi padre, me pase el poder, el susurrerío, el misterio. Tiene que ser una Nochebuena, y aprenderlo de memoria.

Ella era la bruja para el barrio, ¡qué injusto!  Al heredero nadie le dijo brujo nunca, le han dicho mago, pero no brujo.

Yo tendría que ir aprendiendo el misterio, y ya ir sacando ese centímetro que solo uso para desactivar dietas fallidas.

La cuestión es que una masa negra se apoderó de mí abuela, y no pudieron los bostezos, ni los rezos, ni las quimios.

Igual mi maga bajita, alegre y dulce, treinta y tres años después, para mí,  sigue viva.

                                                                                                                         

ALEJANDRA NARREONDO

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