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26 de febrero de 2022

Rocío, un camino y un destino por Manuel Pérez. Parte 3

Presentamos una de las más importantes peregrinaciones marianas: El Rocío, sus raíces, la Aldea, la Romería, el Camino... todo lo que gira en torno a la Patrona de Almonte, La Virgen del Rocío, plasmado en fotografías. Un recorrido plástico con la visión personal del autor.

       El llamado Camino es el que cada Hermandad necesita hacer desde su punto de partida hasta el Santuario del Rocío, para confluir allí todas a fin de rendir pleitesía a la Virgen, haciéndose la presentación de forma procesional  y por  orden de antigüedad el viernes y sábado de Romería, días 48 y 49 de Pascua.

       Para hacer llevadero el camino, los peregrinos preparan carretas  adaptadas como vivienda durante siete jornadas. Algunas hermandades hacen tirar de estas carretas bueyes, otras mulas, en las que recorren los largos caminos, detrás del Simpecado, símbolo éste que todas las Hermandades, durante el camino, portan en una carreta tirada por bueyes o mulos, y que representa tanto a la hermandad como a su devoción por la Virgen.

 

Mira si eres humilde, Madre de los Rocieros,

Que vives en la Marisma pudiendo vivir en el Cielo.

Mira si eres humilde, bendito tu Corazón,

Que te tratamos de Tú siendo la Madre de Dios.

Y mira si eres humilde que, siendo una Gran Señora,

Lo mismo vistes de Reina que de Pastora…

 

 

 

        El canto a la Virgen del Rocío, al camino, a la procesión, y a todas las tradiciones que rodean esta singular romería, es motivo central de las letras de muchas de las sevillanas rocieras que alegran a los peregrinos.

        Son muy especiales y emotivas las paradas nocturnas en distintas ubicaciones del camino, y la Salve que cada noche se reza al Simpecado antes de retirarse los peregrinos a descansar para continuar la marcha al día siguiente.

 

        En carreta, a pie o a caballo, los peregrinos acompañan al simpecado, sufriendo las inclemencias del tiempo, tragando polvo, pisando barro...Poco importa lo difícil que sea el camino si al final saben que van a encontrar a su Divina Madre.

 

Inmensidades verdes, los pinos...

Y quebrando el silencio, los trinos.

Tiempo, detente,

Que es tan grande el consuelo

Que mi alma siente...

 

¡Que duren mis anhelos eternamente...!

 

 

Manuel Pérez

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