INTERNACIONAL
29 de septiembre de 2026
Fairford: entre la pista iraní y la tesis del objetivo militar
La detención de cinco británicos cerca de la base operada por EE. UU. dividió a la prensa. Mientras unos apuntan a Irán, el DIH sugiere que, si Teherán estuviera detrás, la base sería un blanco legítimo.
Cinco hombres británicos de entre 23 y 25 años fueron detenidos en la madrugada del domingo 27 de septiembre cerca de la base aérea de RAF Fairford, en Gloucestershire, Inglaterra, por presuntos delitos con explosivos y sospecha de preparación de un acto terrorista.
La policía recibió una alerta hacia las 00:45 tras avistarse tres furgonetas blancas rumbo al aeródromo militar. Agentes armados detuvieron a los cinco en la zona de Whelford. Se evacuaron preventivamente 85 viviendas y se estableció un perímetro de 400 metros, mientras artificieros examinaban los vehículos con un robot teledirigido. Hasta el lunes, los vecinos no habían podido volver.
“Querían causar graves daños a nuestra base” y llevaban tiempo bajo investigación, afirmó el presidente Donald Trump, según medios estadounidenses.
La prensa británica, con The Times y The Telegraph a la cabeza, apuntó primero a Irán. Se apoyaba en un antecedente: en julio de 2026, la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que cualquier base usada para atacar a su país sería un “objetivo legítimo”, en referencia explícita a Fairford.
El ministro de Defensa británico, Wes Streeting, pidió prudencia: la investigación está “muy avanzada” y sería “muy imprudente” especular sobre Irán. Pero agregó: “Sabemos que Irán y sus aliados desean hacernos daño”.
Medios estadounidenses como NY Post y ABC News insistieron en la gravedad del plan y en la pista iraní. Agencias como Reuters, AP y EFE fueron más cautas: AP mencionó el vínculo iraní “como una posibilidad”, junto a hipótesis de sabotaje ruso o complot islamista.
En el extremo opuesto, la agencia iraní Fars desmintió cualquier vínculo y calificó las acusaciones de “carentes de pruebas”. Saba publicó que la implicación iraní se hacía “sin pruebas”.
La coordinadora antiterrorista Vicki Evans confirmó que los detenidos siguen bajo custodia y pueden ser retenidos hasta 14 días sin cargos formales. La Fuerza Aérea de EE. UU. dijo que su personal en Fairford “permanece vigilante”.
Fairford es propiedad británica pero operada por EE. UU. desde la Guerra Fría. A partir de febrero de 2026, cuando Washington e Israel lanzaron la guerra contra Irán, bombarderos estadounidenses la usaron para ataques “estrictamente limitados” contra sitios de misiles iraníes, autorizados por Keir Starmer. Teherán acusó a Londres de implicarse en el conflicto.
La pregunta central es jurídica. El artículo 52(2) del Protocolo Adicional I de Ginebra define como objetivo militar todo objeto que contribuya eficazmente a la acción militar. Si el Reino Unido permite lanzar bombardeos desde Fairford contra Irán, la base adquiere ese carácter.
El principio de neutralidad de La Haya de 1907 obliga a los Estados neutrales a impedir el uso militar de su territorio por beligerantes. Y el artículo 51 de la Carta de la ONU preserva la legítima defensa ante un ataque armado. Si un Estado no controla bases beligerantes, éstas se vuelven objetivos legítimos.
Por eso, si Irán estuviera detrás del plan, el ataque no debería clasificarse como terrorismo, sino como legítima defensa contra un objetivo militar, siempre que se cumplan necesidad, proporcionalidad y distinción. El terrorismo, según el DIH, implica violencia contra civiles para generar terror.
La investigación deberá esclarecer los hechos, pero el debate legal ya está planteado: la verdadera cuestión no es si Irán habría cometido un acto “terrorista”, sino si cualquier acción contra Fairford respetaría las reglas de la guerra.
Por Sandra Sosa.
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