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5 de octubre de 2026

Bolsonaro dio el batacazo y Brasil definirá su futuro en un balotaje contra Lula

Por: Carlos Rodriguez

Flavio Bolsonaro superó al actual presidente en la primera vuelta por 47,07% contra 45,11%, en una elección que fortaleció al Partido Liberal y dejó a la derecha con ventaja en el Congreso y varias gobernaciones.

Flavio Bolsonaro dio el principal golpe de la elección presidencial en Brasil al imponerse sobre Luiz Inácio Lula da Silva en la primera vuelta y obligar al país a concurrir a un balotaje que se realizará el próximo domingo 25. El candidato del Partido Liberal obtuvo el 47,07% de los votos, frente al 45,11% alcanzado por el actual mandatario.

El resultado sorprendió a los principales sondeos, que habían proyectado una ventaja más clara para Lula. La elección también dejó fortalecido al bolsonarismo, que se consolidó como la principal fuerza en el Senado y la Cámara de Diputados y consiguió imponerse en distritos estratégicos como San Pablo, Paraná y Minas Gerais.

En caso de ganar la segunda vuelta, Flavio Bolsonaro tendría además la posibilidad de designar a cuatro integrantes del Supremo Tribunal Federal, lo que podría modificar el equilibrio de poder en la máxima instancia judicial del país.

Pese al resultado adverso, Lula llamó a sus seguidores a no darse por vencidos y aseguró que comienza una nueva etapa de la campaña. El presidente subió al escenario con un altavoz, en una imagen que recordó sus años como dirigente sindical, y buscó transmitir fortaleza a una militancia golpeada por el resultado.

“La segunda vuelta mostrará los dos proyectos de país”, afirmó Lula, al marcar diferencias con su rival y advertir sobre la incertidumbre que representaría un eventual gobierno de Flavio Bolsonaro al frente de la mayor economía de América Latina.

Durante las primeras horas del escrutinio, el bolsonarismo llegó a ubicarse por encima del 51% de los votos, con una diferencia de más de 11 puntos sobre Lula. Con el avance del conteo, la distancia se redujo hasta quedar por debajo de los dos puntos porcentuales.

“La gente quiere el cambio. Este es el fin de la era del Partido de los Trabajadores”, sostuvo Flavio Bolsonaro durante una breve conferencia de prensa en Brasilia. El candidato también anticipó que, en caso de llegar al gobierno, buscaría reducir la cantidad de ministerios, eliminar la reelección presidencial y nombrar a cuatro nuevos jueces del Supremo Tribunal Federal.

Para alcanzar la mayoría necesaria en el balotaje, Flavio buscará captar los votos de los candidatos que quedaron fuera de la segunda vuelta, entre ellos Augusto Cury, de Avante; Renan Santos, de Misión; y Ronaldo Caiado, del Partido Social Demócrata. Los tres obtuvieron alrededor del 2% de los votos y pertenecen a sectores de derecha.

Lula, en tanto, deberá buscar apoyo entre los votantes que no concurrieron a las urnas, quienes votaron en blanco o quienes anularon su sufragio. La abstención alcanzó el 21,07%, equivalente a unos 33 millones de electores, y fue la segunda más alta de la historia electoral brasileña. A ese número se sumaron cerca de un 3% de votos nulos y casi un 2% de votos en blanco.

“El resultado fue inesperado. Estaba convencido de ganar en la primera vuelta, pero esta elección nos dio una lección”, reconoció Lula. El oficialismo también intentará acercarse a los votantes de Cury y de otros candidatos que quedaron fuera de la disputa.

El resultado representa un desafío para el presidente, ya que hasta el momento ningún candidato logró ganar un balotaje en Brasil después de haber terminado segundo en la primera vuelta. Sin embargo, dirigentes del Partido de los Trabajadores sostienen que Lula conserva capacidad para revertir el escenario si consigue presentar con claridad las diferencias entre ambos proyectos políticos.

Durante su discurso, el mandatario volvió a cuestionar el pasado de la familia Bolsonaro y señaló que su adversario representa un horizonte de incertidumbre. También mencionó denuncias vinculadas con supuestas relaciones entre sectores del bolsonarismo, las milicias y el crimen organizado de Río de Janeiro.

Lula hizo referencia además al caso del banquero Daniel Vorcaro, quien se encuentra detenido y que, según denuncias mencionadas durante la campaña, habría entregado dinero a Flavio Bolsonaro a través de una cuenta en Estados Unidos. Las acusaciones deberán ser investigadas y no cuentan, hasta el momento, con una resolución judicial definitiva que determine responsabilidades.

El oficialismo intentará defender durante la campaña los resultados económicos que atribuye a la gestión de Lula, entre ellos la baja del desempleo, una reducción de la inflación y la creación de puestos de trabajo con salarios por encima de la inflación.

Sin embargo, esos indicadores convivieron con dificultades vinculadas al acceso al crédito, la morosidad y las altas tasas de interés sostenidas por el Banco Central. Esas tensiones económicas, según distintos analistas, contribuyeron a explicar el comportamiento de una parte del electorado.

La elección también dejó resultados adversos para figuras cercanas al Gobierno. En San Pablo, las ministras Simone Tebet y Marina Silva no lograron ser elegidas para el Senado, pese a sus perfiles vinculados con la política social, el sector agropecuario y la defensa del ambiente.

“¿Será que nosotros somos los equivocados?”, se preguntó Lula al referirse a esos resultados y al avance de candidatos que concentraron su discurso en la seguridad pública.

El mapa político brasileño quedó marcado por el avance del bolsonarismo en casi todas las regiones, con excepción del nordeste, donde Lula mantiene su principal base electoral. De cara al balotaje, el presidente buscará atraer a sectores moderados de la centroderecha y mencionó especialmente a su vicepresidente, Geraldo Alckmin, quien fue gobernador de San Pablo.

En las elecciones estaduales, el Partido de los Trabajadores logró mantener tres gobernaciones en el nordeste: Bahía, Ceará y Piauí. En Río Grande del Norte, en tanto, deberá disputar una segunda vuelta para conservar el gobierno.

En Río de Janeiro, el candidato del Partido Liberal Leandro Ruas obtuvo una votación inesperada y alcanzó el 49%, por encima del intendente Eduardo Paes, quien partía como favorito y contaba con el respaldo de una alianza cercana a Lula.

En San Pablo, el gobernador bolsonarista Tarcísio de Freitas fue reelegido con el 62% de los votos, frente al 35% obtenido por el exministro de Economía Fernando Haddad. El resultado posiciona a Freitas como uno de los posibles aspirantes presidenciales para 2030.

El bolsonarismo también se impuso en Minas Gerais, donde Flavio ganó la elección presidencial y Cleitinho, del Partido Republicano, obtuvo la gobernación. En Paraná, el exjuez Sergio Moro fue elegido gobernador con el 50,1% de los votos.

La nueva composición del Congreso será otro factor decisivo para el próximo gobierno. El Partido Liberal tendrá 29 de las 81 bancas del Senado y, junto con sus aliados, contará con una mayoría. También consiguió al menos 121 escaños en la Cámara de Diputados, donde se convertirá en la primera minoría.

La familia Bolsonaro fue una de las grandes ganadoras de la jornada. Carlos Bolsonaro fue elegido senador por Santa Catarina y Renan Bolsonaro obtuvo una banca como diputado federal por el mismo estado. Michelle Bolsonaro, por su parte, fue electa senadora por Brasilia con una votación récord y quedó posicionada como una posible candidata presidencial para 2030.

El resultado dejó a Lula ante uno de los desafíos electorales más difíciles de su trayectoria. El presidente deberá recuperar el respaldo de los votantes que no concurrieron a las urnas y ampliar su apoyo hacia sectores moderados si pretende revertir la ventaja de Flavio Bolsonaro.

Un eventual triunfo del candidato del Partido Liberal abriría una nueva etapa política en Brasil y fortalecería aún más al clan Bolsonaro. Entre sus principales promesas figura el indulto para su padre, Jair Bolsonaro, y la posibilidad de impulsar cambios en el Supremo Tribunal Federal, incluida la salida del juez Alexandre de Moraes, quien intervino en el proceso judicial contra el exmandatario y otros integrantes de su gobierno.

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