DEPORTES
27 de septiembre de 2026
Rosario Central se consagró ante Estudiantes en una final marcada por la polémica arbitral
El Canalla derrotó 3-1 al Pincha en Santiago del Estero y conquistó la Supercopa Internacional. Ángel Di María marcó dos goles, en un partido cargado de tensión que terminó con fuertes reclamos, expulsiones y enfrentamientos entre los jugadores.
Rosario Central se quedó con la Supercopa Internacional tras derrotar 3-1 a Estudiantes en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero, en una final que tuvo goles, momentos de alta intensidad, decisiones arbitrales cuestionadas y un cierre cargado de tensión.
El encuentro, protagonizado por los campeones del fútbol argentino, comenzó de la manera más inesperada para el conjunto rosarino. Apenas transcurría el primer minuto cuando Estudiantes encontró el 1-0 a través de una muy buena acción colectiva.
La jugada comenzó con un desborde por el sector izquierdo que terminó en un centro al área. Guido Carrillo ganó en las alturas y bajó la pelota hacia el corazón del área chica, donde Castro apareció para empujarla sin oposición y poner en ventaja al conjunto platense.
El partido tuvo luego un momento de preocupación por la grave lesión de Neves, quien cayó de manera brusca sobre uno de sus brazos mientras disputaba una pelota aérea. El futbolista debió abandonar inmediatamente el campo de juego para recibir atención médica y el encuentro permaneció detenido durante algunos minutos.
Después de la reanudación, Rosario Central comenzó a ganar terreno y encontró en Ángel Di María a su principal figura. El campeón del mundo apareció con toda su jerarquía para establecer el empate mediante un espectacular tiro libre que superó a Muslera y terminó dentro del arco con una ejecución de enorme potencia.
El equipo dirigido por Almirón mantuvo la presión y consiguió dar vuelta el resultado en una acción que generó fuertes reclamos del lado de Estudiantes. A través del VAR, el árbitro Darío Herrera sancionó penal por una infracción de González Pírez sobre Copetti dentro del área.
La decisión provocó la protesta inmediata de los futbolistas del conjunto platense, pero el árbitro mantuvo su determinación. Di María tomó la responsabilidad y ejecutó el penal con precisión, engañó al arquero uruguayo y puso el 2-1 para Rosario Central.
Las decisiones arbitrales continuaron siendo motivo de discusión durante el segundo tiempo. Estudiantes reclamó una segunda tarjeta amarilla para Verón, futbolista de Central, después de una infracción cometida sobre el sector derecho. El jugador no fue amonestado nuevamente y posteriormente Almirón decidió reemplazarlo.
En el complemento, Rosario Central adoptó una postura más conservadora y cedió buena parte de la posesión a Estudiantes. El conjunto platense asumió el protagonismo y adelantó sus líneas en busca del empate, aunque tuvo dificultades para transformar el dominio territorial en situaciones claras de gol.
Almirón respondió con modificaciones destinadas a reforzar la última línea y reducir los espacios para los ataques del rival. La estrategia permitió que Central resistiera los avances de Estudiantes, aunque también dejó abierta la posibilidad de que el conjunto rosarino pudiera aprovechar algún contraataque.
Sobre el tramo final volvió a aparecer la polémica. Desde Estudiantes reclamaron una supuesta mano dentro del área de Rosario Central y consideraron que la acción debía ser revisada por el VAR. Herrera decidió continuar con el juego y el marcador permaneció 2-1.
En la última jugada, el equipo platense se lanzó con todo en busca del empate e incluso contó con la presencia de Muslera dentro del área rival. Sin embargo, Central recuperó la pelota y salió rápidamente de contraataque. Julián Fernández aprovechó la situación y marcó un verdadero golazo para sentenciar el 3-1.
El festejo quedó inmediatamente opacado por una serie de enfrentamientos entre futbolistas de ambos equipos. Hubo empujones, discusiones y expulsiones, mientras la tensión se trasladó hacia el sector de los vestuarios.
En medio del caos, Juan Sebastián Verón ingresó al campo de juego y ordenó el retiro de los jugadores de Estudiantes, mientras los futbolistas de Rosario Central comenzaban a celebrar la obtención del trofeo.
Así, en una final que estuvo atravesada por la intensidad, las controversias arbitrales y un final escandaloso, Rosario Central se impuso por 3-1, conquistó la Supercopa Internacional y sumó un nuevo título a su historia.
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